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Cuando Éramos Libres

Una Aventura Glaciar

El viento azotaba incansable sobre nuestra casa, ya estábamos avisados de que una vez más, la climatología iba a empeorar en las próximas horas en la vertiente Sur-Este de Islandia. La fuerza del viento se incrementaba exponencialmente con el paso del tiempo mientras nosotros, a resguardo en casa con suelo radiante, disfrutábamos su fuerza a través de su sinfonía de fríos silbidos. Por si fuera poco, estábamos prácticamente solos en el alojamiento, el COVID19 empezaba a complicarlo todo y en España se empezaban a escuchar rumores que en breve declararían el estado de alarma. Recibíamos mensajes de amigos y familia preguntando de cómo lo veíamos y que íbamos a hacer, pero no había respuesta clara ante lo que nos acontecía, aún éramos libres. De repente, nuestra vida pasó a ser una incógnita en todos los sentidos. Siendo guía de viajes, a veces te toca tomar decisiones complicadas en poco tiempo, pero en esta ocasión, decidimos como grupo hablarlo fríamente, con todas las opciones sobre la mesa. Finalmente tomamos la decisión de disfrutar de los últimos 5 días que nos quedaban, y vaya que si lo disfrutamos. Fueron nuestros últimos días de libertad desde que escribí estas líneas.

Al día siguiente teníamos una excursión para descubrir algunas cuevas de hielo glaciar en el grandioso Vatnajökull, algo que se quedó en el aire ante la tormenta de viento y nieve que teníamos encima. Nos fuimos a la cama, cansados y decididos a continuar disfrutando de lo que tenía que ofrecernos este precioso país. El día amaneció nevando, y decidimos posponer la excursión hasta el mediodía esperando un respiro de la climatología, que finalmente llegó.

Las carreteras estaban entretenidas con nieve y hielo, pero nada del otro jueves después de las tormentas que llevo a mis espaldas tras tantas aventuras a través de ellas. Llegamos sin problemas hasta el punto de reunión con nuestro guía Eslovaco de cuevas de hielo, en donde nos esperaba con su super4x4.

Todo empezó atravesando un paisaje totalmente nevado con espesores que rondarían los 30 cm de nieve recién caída, en donde la carretera, brillaba por su ausencia a través de la auténtica nada. Finalmente llegamos a los pies de la laguna glaciar, en donde nos equipamos con arnés, crampones y casco. El sol brillaba con todo su esplendor y el paisaje totalmente nevado era una auténtica maravilla sacada de cualquier libro de fantasía.

Comenzamos nuestro trekking a través de una laguna glaciar congelada, en donde la nieve sepultaba sus capas de hielo. Nuestro objetivo era acercarnos poco a poco hasta la lengua glaciar a través del hielo. De camino, empezaban a asomar sobre la nieve grandes fragmentos de hielo, icebergs, en donde sus formas y colores empezaban a ganar protagonismo. Finalmente llegamos hasta el iceberg que estábamos buscando, lugar donde practicaríamos escalada sobre hielo y donde disfrutaríamos de una de las cuevas de hielo más espectaculares que he visto hasta la fecha. Aquí nos esperaba un túnel de hielo perfectamente tubular (moulin), esculpido a través de las incansables y detallistas manos del agua y el tiempo, que nos dejó con la boca abierta y tuvimos la suerte de disfrutar durante un largo periodo de tiempo. Realmente parecía la entrada hacía otro mundo, en donde a la salida del túnel, entrabas de lleno en el mundo glaciar, crudo, impresionante y solitario.

Anestesiados ante la belleza y el día que estábamos viviendo, nuestro guía decidió introducirnos aún más en este mundo congelado. Seguimos de trekking hacia el interior del glaciar, pero viendo que el hielo de la laguna comenzaba a ser un poco más débil, tomamos la decisión de retirarnos, no sin antes disfrutar de las vistas y de su grandeza. El glaciar, a través de sus crevasses, dibujaba un paisaje de líneas y texturas maravillosas en donde no podía parar de hacer fotos ante semejante panorama.

Ya de camino de vuelta, atravesamos de nuevo nuestras huellas mientras íbamos reflexionando acerca de donde estábamos y lo afortunados que éramos de poder disfrutar y ver el paisaje que teníamos ante nosotros. Llegamos de nuevo a nuestra puerta, la puerta de hielo que nos adentraba de nuevo al mundo real, lugar de nuestra nueva aventura, volver a casa en tiempos de alarma.

Escalando en hielo a través de un iceberg en Islandia
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